20080706

La niña de la lluvia


Había una vez una niña que estaba bajo la lluvia con su vestido blanco, un paraguas negro que estaba cerrado y una flor marchita en su cabello. Estaba empapada, pero no se movía de ahí. Siempre, día y noche la niña se quedaba bajo la lluvia.
A veces comía los pétalos de las flores y el pasto mojado que crecía a su alrededor, y orinaba en su sitio sin pudor alguno. De todas formas la lluvia la limpiaría.
Un día el agua dejó de caer y la niña se puso a llorar para compensar las gotas por lágrimas. Y desde ese día no dejó de llorar.
La gente que la veía lloraba de pena con ella al pasar, y cuando cruzaban a la próxima calle se olvidaban de la existencia de la chica. Pero una vez, y sólo una vez alguien la recordó.
Y con las lágrimas que caían de su cara, la niña levantó la vista, con su paraguas negro cubriéndola de los rayo del sol, y vió a un niño que le entregaba una de las flores que nacían entre la hierba brillante. La recibió, y por primera vez en su vida sonrió, y cambió la flor marchita por la nueva. Entonces levantó su paraguas y se elevó como una hoja al viento hasta lo más alto del cielo, donde desapareció para siempre, pero fue recordada por el niño que la había visto en verdad.